CUIDEMOS LAS PLANTAS
Narrador: Era una mañana de primavera muy tranquila, y como de
costumbre una linda y entusiasmada jardinera salía a cuidar de su hermoso
jardín. Lo hacía con tanto esmero, siempre conversando con sus flores y
cuidándolas para que nada les sucediera
Una
mañana, la dulce jardinera como de costumbre al despertarse muy temprano....
Jardinera: Pero ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que paso?
¿Cómo
puede alguien maltratar de esta manera a las plantas y a estas flores tan
bellas?
Narrador: La jardinera se quedó muy triste porque no se
explicaba que había pasado con su hermoso jardín y llorando se fue a su casa.
Transcurrido
un momento…
Malina: ¿Vamos a jugar con la pelota en el jardín?
Dulcina: No amiga Malina, porque podemos maltratar esas lindas y
preciosas flores y maltratar las demás plantas, mejor vamos a otro lugar.
Además la señora jardinera nos puede llamar la atención, ella cuida mucho sus
flores.
Narrador:
Así fue como Malina se alejó del jardín dejando sola a la niña a Malina. Ella
comenzó a jugar sola lanzando la pelota con mucha fuerza hacia el jardín y
pisando todas las plantas y rompiendo las flores.
Malina: Ay! … jugar sola es muy aburrido, mejor iré por mi pelota
y me voy a mi casa.
Narrador: Al día siguiente la jardinera se dio con la
sorpresa de que había ocurrido lo mismo y no muy contenta con lo que pasó decidió
que iba averiguar lo que había sucedió, y siendo así, se quedo mirando desde su
ventana. Y en eso...
Abeja: Que sucedió amiga flor, porque estas tan triste.
Flor: Una niña ha arrancado cada uno de mis pétalos y los ha
tirado.
Abeja: Pero que niña tan cruel. Acaso no sabe que tú también tienes
vida.
Flor: A ella no le importa eso porque a las demás plantas también
las ha pisoteado
Flor: Pero tengo
miedo que me vuelva a maltratar, ya a regresado en varias ocasiones.
Abeja: Déjamelo a
mí. Con el picotón que le daré ya no volverá a acercarse más y tú volverás a
crecer tan hermosa como siempre.
Acaso no sabe que gracias a ustedes
las plantas, los humanos pueden tener aire puro y fresco y yo me puedo
alimentar de tu riquísimo polen.
Flor: Oh no!!! Hay viene esa niña otra vez, y volverá a hacer lo mismo.
Abeja: Tú no tengas miedo amiga, ya verás lo que voy a hacer.
Narradora: Y diciendo esto, la abeja que ya había decidido picotear a la niña
para que no vuelva a maltratar a las plantas, se dispuso a esconderse para
sorprender a Malina.
Malina: La la la la lala , otra vez sola. Dulcina no sabe lo que se pierde
al no venir conmigo a jugar a este hermoso jardín.
Narradora: Cuando Malina se estaba
acercando a la flor…
Malina: Ay, que dolor!, esta abeja mala tuvo que picarme mi pobre manito y
se me va a hinchar. (Se aleja de la flor).

Abeja: Esperemos que esta vez haya aprendido su lección.
Narradora: Luego de la conversación la abeja se despide de la flor y se va. En
eso llega la jardinera preocupada, quién ya había observado lo que había
ocurrido.
Jardinera: Ya vi todo lo que paso (llorando). Mis flores, mis preciosas
flores. Fue aquella niña la que hizo todo esto. No puede ser.
Narradora:
No terminaba de salir
de su asombro la pobre jardinera, quién no se explicaba porque aquella niña,
era tan mala con las plantas. Cuando sintió una pequeña mano sobre sus hombros
quién con una suave voz le decía…
Dulcina: Señora jardinera, no llore, yo le ayudaré a limpiar y a
sembrar más flores. Su jardín volverá a ser el más lindo del vecindario.
Narradora: Y, ni cortas, ni perezosas, se pusieron manos a la obra y
empezaron a sembrar hermosas flores, arbustos y árboles frutales. Embelleciendo
aún más su jardín. Sembraban con tanta alegría, jugando y cantando, que a
Malina, que observaba desde una esquina le dio curiosidad de saber porque el
sembrar les producía tanta alegría y decidió acercarse a preguntar.
Malina: ¿Qué es lo que están haciendo?, ¿porqué, se divierten tanto?
Narradora: La amable jardinera, observando a Malina y viendo que aquella
pequeña no tenía ninguna intención de disculparse por sus actos, le dijo…
Jardinera: Pequeña Malina, sé que fuiste tú la responsable de que mi jardín
quedara destruido. Tú, puedes venir a correr y a saltar cuando desees pero
respetando a las plantas y a las flores, ellas no te han hecho ningún daño,
para que tú las maltrates. Por el contrario, ellas nos proporcionan aire puro y
limpio para poder respirar saludablemente, nos dan sus frutos, las flores
proporcionan el alimento para las abejas y para algunas aves, los árboles nos
brindan sombra para refugiarnos del calor y sirven para algunos animalitos
puedan vivir en ellos.
Narradora: Malina, estaba muy triste escuchando la explicación que le daba la
jardinera sobre la importancia que tienen las plantas en nuestra vida y de
porque es importante que las cuidemos y no las maltratemos.
Malina: Lo siento, Sra. Jardinera, no sabía el daño que les hacía a las
plantas, a pesar de que Dulcina varias veces trató de impedir que les hiciera
daño. ¿Qué podría yo hacer para que me perdonaran?
Dulcina: Podrías ayudarnos a sembrar muchas más flores y a regarlas todos
los días. ¿Qué le parece a usted Sra. Jardinera?
Jardinera: Muy buena idea Dulcina, entre las tres terminaremos más rápido de
sembrar y poder luego disfrutar de un hermoso jardín. Cada una de ustedes
quedará al cuidado de una planta que ustedes escojan para que la rieguen y la
protejan todos los días.
Narradora: Las niñas quedaron muy contentas con lo que les dijo la jardinera
y terminaron contentas y felices su labor habiendo aprendido cuán importante es
que cuidemos las plantas y lo beneficiosas que son para nuestra vida.
A partir de ese día malina ya no maltrató a las planta, cuidó de
ellas porque aprendió que son importantes para vivir.


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